La Semiótica, como campo disciplinar, constituye una de las ciencias integradas en la Lingüística, comienza su desarrollo sistemático en la década de 1960. El primero y más sostenido emprendimiento de esta disciplina tiene su escenario en la Europa continental, principalmente en Francia, en el marco del estructuralismo de base Saussure-hjelmsleviana, y por lo tanto obtiene una fuerte influencia de la Lingüística y sus autores fundamentales Ferdinand de Saussure, Louis Hjelmslev y Roman Jakobson.
El lingüista Ferdinand de Saussure, a comienzos del Siglo XX,
había concebido la posibilidad de la existencia de una ciencia que
estudiara los signos «en el seno de la vida social», a la que denominó
Semiología del griego «semion»= signo].
Posteriormente otro lingüista,
el danés Louis Hjelmslev, que elaboró la teoría más formalizante del lenguaje dentro del paradigma estructural, a la que llamó glosemática, explicitada en los Prolegómenos a una teoría del lenguaje
(1943), sentará un conjunto de principios que servirán de base
epistemológica y teóricas a los ulteriores desarrollos más importantes
de la semiótica estructuralista.